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| Me terminé
de vestir mientras repasaba los apuntes que había estado estudiando
desde las 4:45 según mi reloj. Salí al pasillo y me encontré
a mi madre en bata, era uno de esos mortales que tuvieron la suerte de dormir
anoche ocho horas; una sensación me corroía al pensar en ello,
creía que era envidia, pero no, era el frío que tenía
por no llevar calcetines. ¿Cómo quedó el partido anoche? - le pregunté. - Grumblemble-blemble-blembe - me contestó, de verdad que era temprano. Al llegar al instituto sólo pensaba en el examen, pero un amigo me asaltó con un comentario - Adivinad de lo que va a hablar - dijo señalándome. ¿Qué pasa? - Tu equipo ganó, ¡cómo si no lo supieras! - Pues no lo sabía - dije sonriendo. - Ya, claro. - ¡De verdad, tenía un examen! - dije sin dejar de sonreír. Cuando llegué a mi aula todos estaban fuera, como si me esperasen. - ¡Enhorabuena! - gritaron todos mientras algunos me daban palmaditas en la espalda. Seguro que habían dado mis notas de Ciencias de la Tierra (aleluya), me había salido bordado, ¡anda que no me sabía yo bien la depuración de las aguas residuales de la Cuenca del río "Carmuña"!, cosa que caía seguro en el examen por ser la parte más importante de todo el tema; pero cuando me disponía a pegarme el pegote hablando de la acalinidad, DBO, COT, UCD, CDS, CCOO y otras tantas cosa que nadie sabe para qué sirven, pero todos actúan como si lo supieran (yo incluido) otro comentario multitudinario terminó mi discurso antes de que empezara: - ¡"Peazo"" espectáculo el de tu equipo! - ¿Mande? - Pero el portero estuvo regular. - No, no, tienes un gran equipo. -¡Pero que espectáculo, enhorabuena! - ¡Gracias- dije en voz baja! - ¡Qué partido!, ¿verdad? Bueno, la verdad es que no lo vi. Un silencio sepulcral invadió al grupo, los ojos de todos los presentes se clavaron en mí, preguntándome en silencio... ¿De verdad no lo viste? Según mi reloj 8:15 de la mañana - Riiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnngggg - salvado por la campana. Pasé el rato haciendo dibujos en la mesa, como siempre; pero esta vez para disimular. El profesor por el orden de un tal "Sredor" (¡cómo el de las tortugas ninja!) separaba las palabras en "parejas de hecho" (el muy racista) mientras que los demás se dedicaban a mirarme y a cuchichear entre ellos, todos menos uno (yo), que empezaba a sentirme incómodo, ya que me había sentado sobre la calculadora, además. Ya estaba harto y sólo era primera hora. A segundo tocaba asignatura común, y corrí a refugiarme al lado de Federica Ruipérez, odiadora de fútbol por profesión y de mi equipo po vocación, quería hablarle de física cuántica, de filosofía, de literatura austro-húngara, de todo menos... - ¿Viste el partido? - dijo. Los siguientes cinco minutos están algo borrosos. Lo siguiente que recuerdo es al profesor entrando en la sala. Me dirigí a él para pedirle si podía salir un momento. - Mire usted, es que me encuentro mal y vengo por si me deja usted ir al... - ¿Viste el partido? - ...baño. NO. - Ah,... ¿al baño?, sí, sí, puedes ir, claro. Me sentía fatal. No sólo por mi falta de fe al no grabar la segunda parte cuando íbamos perdiendo 0-3, sino porque todo el mundo había visto el partido. Si Dios me mandaba una señal, una prueba de fe, pensaría en hacerme "Are Krisna". Cuando empezaba a tranquilizarme, vi el resultado del partido escrito en la pared. - Tu padre - mascuyé, más solo que la una. Antes de entrar en la clase se oían risas, pero al entrar yo se callaron todos, como si aquello fuera un funeral y yo, el muerto. Ya no eran risas mal disimuladas ni cuchicheos a mis espaldas. Empezaban a sentir lástima por mí. Mis ojeras producidas por el sueño y mi cara pálida por el "efecto Ruipérez" me hacían parecer un zombi de película del Canal Sur, además arrastraba los pies y la lástima se cambió por miedo (justificado). Y sólo era segunda hora. Durante el recreo fui a mi casa, donde estaba mi madre. Mi madre me quiere, se preocupa por mí, jamás me dejaría volver al instituto con mi aspecto enfermizo así que me dirá... - ¡Vaya partido que te perdiste anoche! - ¡¡¡Jaaarlll!!! - grité. Acaba de cortar el pan con un cuchillo muy grande que estaba en la mesa. Los miré a ambos y... y sólo estoy en el primer recreo. Decidí que las 10:25 no era una hora ideal para matar a tu madre (veremos en el segundo recreo). De camino al instituto oía a todos comentar el partido, así que cada vez me sentía peor (ahora sé lo que sienten los "anti-fútbol" después de un Barcelona - Real Madrid). Por alguna extraña razón la gente me miraba y salía corriendo, menos una vieja que se quedó petrificada, así que no entré por la puerta principal y salté el muro para meterme en unos aseo; al mirarme en el espejo lo comprendí, no me había peinado. Me aseé y salí disimuladamente, ya que era el aseo de profesoras. Me sentía mejor, el incidente de la vieja me había distraído un poco. Tercera hora, biología. La gente separaba las mesas y miraba unos folios, todos los mismos folios. - Apuntes - pensé. Una ecuación se formó en mimente: MESAS SEPARADAS -+APUNTES = EXAMEN - ¡Dios mío, el examen! Con lo de Ruipérez, mi madre y la vieja no me había acordado de repasar, no importaba, si me había perdido el partido del siglo no me hacían falta 10 escasos minutos de reposo agónico, estaba preparado. Repartió los exámenes y me puse a leer: "1º. En la estructura primaria del ADN se diferencia una estructura mantenida mediante enlaces fosfodiéster 5-4, pero como en la ida quedaron 2-2..." No, no podía poner eso. Volvía a leer. "...enlaces fosfodiéster 5'-3'..." Eso ya era más normal. "2º. En la duplicación del ADN hay tres hipótesis: la conservativa con Popescu y Amunike, la semi-conservativa con Guardiola y Amunike y la dispersiva con Guardiola y De la Peña, decir cuál es la mejor para remontar un 0-3..." ¡¿Cómorl?! Al salir del examen me sentía raro, como si no me hubiera salido bien el examen. Durante la cuarta hora me dediqué a meditar, después de todo tocaba Estadística. Antes de acabar una alumna realmente fea abrió la puerta sin permiso y dijo: ¿Ehs ejbtos fejundo ben, fla flage dej loj empollones? Todos nos miramos a la vez, ¿empollones? - Sgvlsyrñkhnl dihngrfovh'sd nzbjodpirs. Enseguida miramos a Jundández porque siempre sacaba todo dieces en la Lengua extranjera I, II, III (el regreso), IV (la venganza), V (el hijo de Rocky) y VI (la muerte de Freddy). - Ha dicho que sólo ha suspendido uno- dijo Jundández. Salimos en estampida pisoteando al profesor. Mientras corría pensaba en que era estadísticamente haber imposible, sólo había suspendido uno y yo era el único que me había perdido el partido del siglo. Jurdández era el primero ya que él sabía donde estaba la profesora, el muy puñetero se había guardado esa información; al poco llegamos a la 504. - ¡¿Quién es el que ha suspendido?! - preguntamos todos a la vez. - Pues, él - dijo señalándome, me pasé on la meditación. - ¿Yo? - pregunté tímidamente. - Sí, tienes un cero. - ¿Un cero? - Si mira, por ejemplo en la segunda pregunta, en la de las tres hipótesis me pones: "La mejor hipótesis es la dispersiva porque mientras que Guardiola saca el balón controlado y corta balones atrás, De la Peña puede dar pases en profundidad que rompen la defensa en línea y...". Ven a ver tu examen. Todos dieron un paso atrás, los más cobardes se escabulleron hacia la puerta sin ni siquiera saber su nota. Me miró y me dijo: "Eso te pasa por no estudiar y ver el partido de anoche". Se lo había aguantado a 15 compañeros, a un profesor, a Federica Ruipérez (¡por Dios, a Federica Ruipérez!), a mi madre, a una pintada en el cuarto de baño... pero esto era el como. Cogí un mapa enrollado de color negro con palos de aluminio de la América física y golpeé hasta que todo estuvo salpicado de rojo. Moraleja: |
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M.
D. de Alba "Tarifus"
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